S'ha produït un error en aquest gadget

divendres, 13 de juliol de 2012

B12



Hace más de medio año, que Clariana dejó de publicar su querido blog.
Este tiempo de silencio, ha sido muy duro para todos nosotros, especialmente tanto para aquellos amigos seguidores que desconocen los motivos de este silencio, como a su marido y familiares que hemos seguido este proceso.
Hasta hoy seguimos con la esperanza de que retorne a su salud. Pero los informes médicos y los resultados se obstinan en darnos una respuesta más esperanzadora.
Dado que Clariana, no esta en condiciones de poder publicar, ni tan solo de indicarnos si deseaba que diéramos a conocer a sus amigos el estado en que se encuentra, hasta ahora nos habíamos abstenido de publicar.
Los últimos resultados médicos, como un frívolo artículo sobre la dieta vegana publicado hace unos días en La Vanguardia, nos impulsa ha realizar un post sobre este tema.
Como hemos dicho hace unos días, en las páginas de Sociedad, publicaba un artículo sobre Michelle Pfeifer, en el que se le atribuía su juventud y buena salud a la dieta vegana.
Hasta aquí nada que objetar. Sin embargo, esta dieta, como cualquier otra, tiene importantes servidumbres que deben tomarse muy en serio antes de tomar la decisión de aplicarlas, si no las consecuencias pueden ser muy graves.
El organismo humano es el resultado de una larga evolución y se ha ido adaptando a las posibilidades alimentarias que cada zona geográfica.
El hombre es un animal básicamente omnívoro, es decir capaz de comer de todo pero al mismo tiempo que necesita de una alimentación muy variada para su buen equilibrio.
En el caso de la dieta vegana, que solo admite productos vegetales, desdeñando otros productos de origen animal como los lácteos o los huevos, para complementar la carencia de toda una serie de proteínas y vitaminas necesarias para el organismo humano, es preciso recurrir a unos compuestos sintéticos o complementos vitamina-proteínicos que son totalmente imprescindibles.
De ahí lo del adjetivo de frívolo a aquel artículo. Cualquier información sesgada sobre estos temas, puede inducir a las personas a acogerse a estas dietas de una forma parcial, sin adoptar un control médico ni de ningún tipo, a la larga esto puede desembocar en una autentica catástrofe.

En el caso de Clariana, a través de unos nuevos conocidos del mundo de la protección animal,(ella que ya había adoptado hace años, una dieta vegetariana naturista clásica, es decir con complementos ovo-lácteos, es decir leche, quesos, huevos, yogur etc.), deja automáticamente de consumir estos productos, limitándose a una dieta totalmente a base de vegetales e incluso reduciendo las legumbres.
El resultado se dio al cabo de cierto tiempo.
El hígado, que es uno de los principales reguladores de nuestro organismo, entre muchas otras funciones, sintetiza, almacena y regula la vitamina B12.
Para poder realizar esta función, necesariamente ha de existir un aporte externo de la misma, en nuestro caso a través de huevos y productos lácteos.
Cuando esta aportación cesa, el organismo se desequilibra. En primer lugar, la vitamina B12, es imprescindible para mantener las conexiones neuronales.
Al existir esta desconexión, comienzan a darse problemas muy diversos.
En nuestro caso, la crisis comenzó con la aparición de una hepatitis auto-inmune, que fue correctamente tratada, pero de la misma derivaron consecuencias psíquicas mucho más difíciles de controlar. En estos momentos los informes médicos no nos dan muchas esperanzas sobre su recuperación.
Es por esto que hemos decidido publicar, no con el ánimo de establecer una polémica sobre esta dieta, si no al objeto de prevenir a aquellas personas que de buena fe piensen adoptarla.
Agradecemos mucho todas las muestras de interés por Clariana que durante estos meses se han recibido, y desearíamos que fuera ella quien respondiera evitándonos esta triste tarea.

Reciban todos ustedes un fuerte abrazo nuestro y un beso de Clariana.
Railsiferradures.

Las imágenes corresponden al film “Corredor sin retorno”, realizada en Estados Unidos el 1963 por el director Samuel Fuller.
Esta película me dejo tal impresión, que hoy sería incapaz de poder volverla a ver, no obstante, refleja el mundo de la locura con crudeza y realismo.